domingo, 18 de marzo de 2012

SABEMOS DE ANDALUCÍA....


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Toponimia
El topónimo "Andalucía" se introdujo en la lengua castellana durante el siglo XIII bajo la forma "el Andalucía". Se trata de la castellanización de al-Andalusiya, gentilicio y adjetivo árabe referido a al-Ándalus, nombre que recibían los territorios de la península Ibérica bajo gobierno islámico desde el 711 al 1492. La etimología que hace derivar Andalucía de Vandalia (tierra de los vándalos), muy difundida a partir del siglo XVI, no goza en la actualidad de crédito científico alguno. En cuanto a su uso, el término “Andalucía” no siempre se ha referido exactamente al territorio hoy conocido como tal. Durante las últimas fases de la Reconquista cristiana, se otorgó este nombre exclusivamente al sur peninsular bajo dominio musulmán, quedando posteriormente como denominación del último territorio en ser reconquistado. En la Primera Crónica General de Alfonso X el Sabio, escrita en la segunda mitad del siglo XIII, el término Andalucía se emplea en tres significados diferentes:
  1. Como simple traducción de al-Ándalus. El nombre de al-Andalus aparece ya en tradiciones y en poesía árabe de la primera época del Islam anterior a la conquista. Aparece en estas fuentes orientales y en las primeras que narran la conquista de Hispania como el nombre de una isla, Chazirat al-Andalus, o de un mar, Bahr al-Andalus.
  2. Para designar los territorios conquistados por los cristianos en el valle del Guadalquivir y en los reinos de Granada y Murcia. De hecho Alfonso X se tituló Rey de Castilla, León y de toda Andalucía en un documento de 1253.
  3. Para nombrar las tierras conquistadas por los cristianos en el valle del Guadalquivir (Reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla). Este tercer significado sería el más común durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna. Desde el punto de vista administrativo, el reino de Granada mantuvo su nombre y singularidad dentro del contexto andaluz debido, sobre todo, a su carácter emblemático como culminación de la Reconquista, y por ser la sede de la importante Real Chancillería de Granada. Sin embargo, el hecho de que la conquista y repoblación de dicho reino fuese realizada mayoritariamente por andaluces, hizo que durante la Edad Moderna la noción de Andalucía se extendiera, de hecho, al conjunto de los cuatro reinos, frecuentemente denominados los "cuatro reinos de Andalucía", al menos desde mediados del siglo XVIII.

LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812



( Pincha la imagen para ver un video sobre " La Pepa" )

La Constitución española de 1812, conocida popularmente como La Pepa, fue promulgada por las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. La importancia histórica de la misma es grande, al tratarse de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo. Respecto al origen de su sobrenombre, la Pepa, se debe a que fue promulgada el día de San José.
Oficialmente estuvo en vigencia dos años, desde su promulgación hasta el 19 de marzo de 1814, con la vuelta a España de Fernando VII. Posteriormente estuvo vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve período en 1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837. Sin embargo, apenas si entró en vigor de facto, puesto que en su período de gestación buena parte de España se encontraba en manos del gobierno pro-francés de José I de España, el resto en mano de juntas interinas más preocupadas en organizar su oposición a José I, y el resto de los territorios de la corona española (los virreinatos) se hallaban en un estado de confusión y vacío de poder causado por la invasión napoleónica.
La constitución establecía el sufragio universal masculino indirecto, la soberanía nacional, la monarquía constitucional, la separación de poderes,la libertad de imprenta, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre otras cosas

NOTICIAS DEL BICENTENARIO

Estimados alumnos/as, este año celebramos  el Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812 ( sigue el siguiente enlace y navega por la historia y Geografía de Andalucia. http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/la-pepa/)

"En el año 2012 se cumplirán 200 años desde aquel 1812 en el que se reunieron las Cortes Constituyentes en el Oratorio de San Felipe Neri, de Cádiz, para aprobar la Constitución de 1812, conocida como "La Pepa".
La Junta difundirá entre los escolares andaluces, a través de la Consejería de Educación, los actos de celebración que se desarrollarán en 2012 en torno al bicentenario de la Constitución de Cádiz, con el fin de potenciar el conocimiento de la Carta Magna de 1812 así como promover la participación de los centros docentes en las actividades organizadas. Así ha quedado recogido en el convenio de colaboración suscrito en Cádiz entre el consejero de Gobernación y Justicia, Francisco Menacho, en su calidad de presidente para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, y el consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica.

Se facilitará a los colegios e institutos materiales e información para fomentar la participación del alumnado en las exposiciones, rutas y actividades organizadas para celebrar el bicentenario de la Constitución de 1812. Asimismo, se crearán nuevos materiales pedagógicos que se unirán a los ya disponibles.

Se trata de que Cádiz y esta Constitución se conviertan en una referencia para la contextualización de las actividades de los centros, complementarias y extraescolares, así como en un foro para el desarrollo de otras actividades lúdicas, culturales y educativas. Se publicará una orden que ayude a los centros a encaminar sus planes para tener en cuenta el Doce, con especial hincapié en destacar Cádiz como destino de los viajes estudiantiles, así como la consideración de Cádiz como lugar preferente para congresos y encuentros.

La Constitución de 1812 nunca ha sido ajena al sistema educativo pero que hay que aprovechar la efemérides La Pepa 2012 para implicar aún más a los más de 4 millones de andaluces que forman parte del sistema educativo en poner de relieve "la poderosa semilla de libertad sembrada en Cádiz".

A través de este convenio, la Consejería de Educación quiere contribuir a la divulgación de la popularmente conocida como La Pepa, la primera Constitución liberal española, promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812, día de San José, que fue origen de la modernidad española e inspiración para Europa y América."

Los libros que te pueden ilustrar son:

LAPEPA3 (LAPEPA3.jpg)
  • Molina, Mª Isabel: La Pepa. 1808 - 1812. Tiempos de Constitución. Madrid, Santillana, Alfaguara infantil y juvenil, 2008.
Guía didáctica de la novela, recomendada para alumnado de 12 años en adelante.

COLECCIÓN DE CÓMICS 12 DEL DOCE
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  • Marín, Rafael, Guerrero, Mateo y Montes, Javi: Trafalgar. Octubre de 1805. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2009.

LAPEPA5 (LAPEPA5.jpg)
  • Marín, Rafael y Foche, Alberto: Solano. Mayo de 1808. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2009.

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  • Marín, Rafael, Carmona, Olga, Kalvellido, Francisco, Rivas, Andi y Shirak: Con las Bombas que Tiran. 1808 - 1812. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2009.

LAPEPA7 (LAPEPA7.jpg)
  • Marín, Rafael y Bleda, Sergio: Guerrilleros. Septiembre de 1810. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2010.

LAPEPA8 (LAPEPA8.jpg)
  • Marín, Rafael, Méndez, Jes¿sus y Garmont, Lola: Isla de León. Septiembre de 1810 - Febrero 1811. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2010.

LAPEPA9 (LAPEPA9.jpg)
  • Marín, Rafael, Romero, Antonio y Garmont, Lola: Las Cuevas de María Moco. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2010.

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  • Marín, Rafael y Olivera, Ángel: Pinar de los Franceses. 5 de Marzo de 1811. Cádiz, Diputación de Cádiz, Oficina del Bicentenario 1810 - 1812 y Eventos Servicio de Publicaciones, 2011

lunes, 12 de marzo de 2012

LA MADRE DE LAS CRISIS

    Con la Restauración se inicia una complicada etapa en la que el orden y la estabilidad se sobrepone a los derechos y  las libertades. Los caciques falsean las elecciones para ejercer esa democracia invertida que haga posible el turno entre conservadores y progresistas.

    España seguía siendo eminentemente rural y los campesinos seguían dependiendo del cura, del noble y del burgués (los caciques). Pilar Miró , la cineasta, recuperó una historia de entonces,  El Crimen de Cuenca. Al desaparecer El Cepa, se incrimina a dos campesinos inocentes. El juez , el cura y el cacique (conservadores) se empeñan en su detención y se sirven de la Guardia Civil para que confiesen este crimen que no habían cometido (aquí teneis un  fragmento ;AVISO , es un poco dura) .  Felipe Trigo, tambien , cuenta cómo era la vida en un hipotético pueblo extremeño llamado La Joya en su novela Jarrapellejos.
Cuadro de D. Regoyos; Jueves Santo en Castilla.
Critica la España de fin de siglo que trata de modernizarse entre viejas tradiciones y supersticiones.
    En la ciudad los obreros no tenían mejores condiciones pero les era más fácil unirse y organizar protestas . En Barcelona y otras zonas industriales comenzarán las primeras grandes huelgas duramente reprimidas . Lo vereis en este fragmento de  la La ciudad quemada .
  La única opción es irse , si se puede,  a América. Las nuevas naciones recién independizadas son un mundo de oportunidades al que llegan miles de españoles. Isabel Allende en La casa de los espíritus, del que teneis aquí el primer capítulo, describe el ambiente del Chile criollo y liberal .
   Pero ahora no llegan como los antiguos conquistadores y virreyes sino como mano de obra.... España sufre la pérdida de su Imperio y por eso lucha por mantener las últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas . A estas guerras también irán a morir miles de obreros y campesinos españoles....Con ellos morirá el Imperio en el que no se ponía el sol. Es la Crisis del 98.

jueves, 8 de marzo de 2012

PROLETARIOS DEL MUNDO UNÍOS!!!!

El siglo XX es el siglo de las reivindicaciones obreras. La era industrial sometía a los trabajadores ,del campo y de la industria, a penosas condiciones de vida. Giusseppe Pelliza di Volpedo pinta este cuadro y lo titula "Cuarto estado", los trabajadores son el cuarto estado, concienciados de que ya no forman parte de aquel pueblo liderado por los burgueses. La industrialización y el ascenso de la burguesía los colocan en el cuarto grupo social ( nobleza, clero, burguesía y trabajadores). 
Cuarto Estado. Giusseppe Pelliza de Volpedo.

Siguiendo a teóricos como Marx, Engels, Bakunin...se desarrolla el Movimiento Obrero.
Emil Zola refleja ,en su libro Germinal, el despertar de las protestas de los mineros contra los abusos de los patronos.Aquí teneis un capítulo.
Las fábricas textiles prosperan en el mundo industrial y miles de obreros trabajan en condiciones inhumanas. Pronto se oyeron voces de todo tipo que seguían las ideas de Marx y Engels. En Bélgica , el padre Daens , un sacerdote liderará la lucha de los obreros textiles por la mejora de sus condiciones. Aquí teneis el comienzo de la película sobre Daens. ( En internet está entera por partes, por si quereis verla).
Animados por la Revolución Rusa los obreros del mundo agravaron sus protestas. El cineasta Bernardo Bertolucci retrató este siglo de luchas en la mítica película Novecento.

Los proletarios del mundo se unen! Todos al mismo son cantan La Internacional y hondean la bandera con la Hoz y el martillo ( que simbolizan la unión entre los trabajadores de las fábricas y del campo).
Bueno...no, sabeis que ya desde la Primera Internacional ( A.I.T.) , 1869, se produce la escisión de los partidarios de Bakunin, ellos cantarán la  Internacional Anarquista y adoptarán como símbolo la bandera negra que significa la ausencia de estado ( todos los estados tienen banderas de colores, sería la antibandera. El negro es el color anarquista. Muchos grupos de esta ideología se llamaron: Bandera Negra, Mano Negra, ) aunque el símbolo más conocido es la A inscrita en un círculo.

lunes, 5 de marzo de 2012

YA ES 8 DE MARZO

El día 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer, originalmente llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora,  reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, ONU. En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona.
Nació en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague en 1910 , a propuesta de la dirigente comunista alemana Clara Zetkin, como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres.


Clara Zetkin

¿ Por qué el 8 de Marzo?

La historia más extendida  hace referencia a los hechos que sucedieron el 8 de Marzo de  1908, cuando murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron las fuerzas del orden. Se habían encerrado para protestar por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.
La manifestación a la que muchas veces se hace referencia, no habría ocurrido el 8 de marzo de 1908 sino el 27 de septiembre de 1909, en el marco de una huelga de más de tres meses de duración que las empleadas y empleados del sector textil realizaron en el East Side de Nueva York. Participaron más de 20.000 obreros, en su inmensa mayoría mujeres. Durante esas 13 semanas padecieron hambre, ataque de esquiroles, detenciones (más de 600), despidos... pero consiguieron las peticiones reclamadas. Esta huelga tampoco había sido la única y previamente ya habían sido quemadas otras decenas de mujeres...

¿Consiguieron lo que reclamaban?

El mundo fue aceptando que las mujeres son iguales a los hombres y eso se fue reflejando en las leyes de los estados. Nuestra actual Constitución española de 1978 dice en su Artículo 14:
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
Sin embargo ni en todos los estados ni en todos los lugares hay leyes como las nuestra.

¿Queda algo por hacer?

Las leyes , en muchas ocasiones, no van acompañadas de verdaderos cambios . Otras veces, estos cambios son lentos y las leyes no actúan con eficacia.
Recientemente se ha publicado un estudio sobre la discriminación salarial de género en España.
Una española cobra un sueldo entre un 22 y un 27 por ciento menor a la del hombre, una diferencia que llega a ser del 31,8 por ciento en los puestos de alta cualificación. Cuanto más cualificada sea la trabajadora, más diferencia de salario tendrá con sus compañeros varones.
En España las mujeres han de trabajar 61 días más al año para que su sueldo se equipare al que cobra un hombre por desarrollar el mismo empleo. Esta diferencia salarial tardará una década en desaparecer.
Los sindicatos UGT y CCOO añaden que en algunas empresas los sueldos son iguales para ellos y para ellas. En estos casos también hay discriminación , se llama "discriminación indirecta" . El salario es el mismo pero indirectamente los hombres tienen más fácil el acceso a  retribuciones variables, como las que corresponden a pluses de antigüedad, disponibilidad, nocturnidad o peligrosidad. ( Los hombres hacen horas extras, relaciones en el trabajo y negocios fuera de horario; y la mayoría de las mujeres han de cuidar a sus hijos/as, padres, y hogares...lo que les impide incluso asecender en sus trabajos). Muchos especialistas llaman a esto techo de cristal.
Si es a tiempo completo , un hombre cobra anualmente un de 26.523 euros, frente a los 22.898 euros con los que se retribuye a una mujer, mientras que el sueldo medio masculino por un contrato a tiempo parcial es de 11.247 euros anuales, frente a los 9.872 euros que cobra la mujer.
El salario medio de las mujeres es tan bajo porque para ellas es más dificil acceder al mercado laboral . Una empresa prefiere a un hombre porque no ha de encargarse del cuidado familiar.

Como veis , sobran los motivos para homenajear a las mujeres que cada día trabajan por mejorar este mundo...




miércoles, 29 de febrero de 2012

EL MOZÁRABE

Este nuevo texto que os dejo es un fragmento del libro "El mozárabe" en el que se narra el encuentro entre dos viejos amigos,un obispo mozárabe llamado Asbag y Almanzor en la etapa de la Córdoba Califal de Al-Andalus. El autor sitúa este encuentro la ciudad-palacio de Medina Al-Zahira.
También os dejo este enlace de otro texto del libro "León el Africano" que cuenta los últimos tiempos que vivieron los musulmanes del reino Nazarí de Granada antes de caer en poder de los Reyes Católicos.
Disfrutad con sus lecturas.

Adaptación de “El Mozárabe" de Jesús Sánchez Adalid (Planeta, 2003)

Cuando los llevaron ante el juez de Córdoba, y éste los envió
a una lúgubre mazmorra bajo la acusación de instigar a la
rebelión en el campamento de los mercenarios, supusieron
que terminarían pronto sus días; que en cualquier momento
los pondrían en manos del verdugo para que les separara la
cabeza del cuerpo. Por eso, se despidieron con un abrazo y
rezaron cuando apareció uno de los guardias por la puerta
diciendo:
- Vamos, arriba!
Ambos hicieron ademán de salir, pero el guardián le dijo a
Juan:
- No, tú no; sólo el viejo.
- Yo voy con él -insistió Juan.
Pero el guardia le dio un empujón y tiró sólo de la cadena de
Asbag para sacarlo de allí. Asbag, el obispo mozárabe, se
volvió hacia su compañero y le dijo sonriendo:
- ¡Hasta la vida eterna!
Le condujeron por los oscuros pasillos que rezumaban agua
por todas partes, hasta la escalera que ascendía a la luz
exterior. Luego un patio, más escaleras y nuevamente
pasillos. El obispo, renqueante, apenas podía seguir al
guardia que avanzaba a toda prisa delante de él. De repente
se encontró con la calle, a la puerta de la prisión. Sin darle
más explicaciones, lo entregaron a dos fornidos guerreros
armados hasta los dientes que le subieron a una mula.
- ¿Adónde me lleváis? -preguntó el obispo.
- Pronto lo sabrás -fue la única contestación que obtuvo.
Salieron de la ciudad por la puerta de los zocos y enfilaron
un amplio y polvoriento camino, paralelo al río, fuera de la
medina, en dirección a unas altas murallas de adobe que se
levantaban más allá, hacia oriente.
Asbag adivinó enseguida que se trataba de Medina al-
Zahira, la nueva ciudad que Almanzor se había construido
en las afueras y adonde se habían trasladado los altos
funcionarios de la administración del primer ministro.
Entonces supuso que era allí donde se impartiría la justicia
en el nuevo régimen.
La ciudad era tan espléndida o más que Medina Azahara;
grandes palacios se alineaban en sus amplias calles y
reinaba la limpieza y el orden; había jardines regados, con
árboles frutales, parterres con flores variadas y enormes
jaulas repletas de pájaros exóticos.
A través de uno de los jardines, condujeron al obispo a un
gigantesco palacio, con tres niveles de galerías en la
fachada y bellísimos estucos. Había guardias por todos
lados, sirvientes lujosamente vestidos y un exquisito orden
por todas partes. Excepto por el rumor de las fuentes y un
dulce canto de avecillas, el silencio era total.
- Tú espera aquí -le dijo el guardián a Asbag a media voz.
Era un amplio patio con numerosas ventanas al interior en
sus altos muros. Allí aguardó poco tiempo, hasta que
apareció un mayordomo que le indicó con un gesto que le
siguiera. Atravesaron frescos pasillos y acogedoras
estancias hasta llegar a una antesala, donde fue puesto en
manos de otro mayordomo que le indicó con gesto altanero
que se sentase.
El mayordomo también se sentó, junto a él, en un lujoso
sillón. Era alto, delgado, con una mirada serena y un toque
irónico en la comisura de sus labios. Transcurrió un largo
rato, que a Asbag se le hacía eterno; se impacientó y le
preguntó al mayordomo:
- ¿A qué esperamos?
- ¡Chsss...! -Siseó largamente el mayordomo, llevándose el
dedo a los labios.
Pasó otro largo rato, sin que se escuchase siquiera el vuelo
de una mosca, y finalmente se abrió la gran puerta de la
antesala, por la que apareció un tercer oficial que hizo un
gesto a Asbag para que se pusiera en pie. Entró todavía un
oficial más y le indicó al obispo que le siguiera.
Pasaron a una sala despejada, en cuyo fondo se
encontraban varios hombres conversando en torno a una
mesa de bronce rematada con ónice. Con un movimiento de
la mano, el mayordomo le ordenó a Asbag que se detuviera
y aguardara a cierta distancia.
Desde donde estaba, el mozárabe no alcanzaba a oír lo que
los hombres estaban hablando entre sí, pero se fijó en cada
uno: eran cinco, de edades semejantes, rayando la
cincuentena; su aspecto y sus ademanes evidenciaban que
eran militares de alto rango, generales o visires guerreros.
Uno de ellos destacaba sobre los demás y se venía
claramente que era el jefe de todos, por la deferencia que los
otros mostraban hacia él. Sin embargo, el trato entre ellos
era distendido; bromeaban, reían y bebían constantemente
en las copas que, hábil y delicadamente, estaba presto a
llenar un criado.
Asbag vio cómo el oficial se acercaba discretamente y le
decía algo al oído al que parecía ser el superior de los otros.
El hombre miró hacia Asbag desde lejos. Después se puso
en pie, dejó su copa en la mesa y avanzó hasta el obispo por
el medio del salón. A medida que se acercaba, el mozárabe
no tuvo ya ninguna duda de quién se trataba: era Almanzor.
Cuando estuvo frente a él, lo reconoció sin ninguna
dificultad. Aunque la última vez que lo vio era un joven de
veintiséis años, y ahora abultaba el doble, su estatura, sus
ademanes y el conjunto de la persona habían cambiado
poco. Los dos se estuvieron mirando sin decir nada por un
momento. Almanzor sonreía, sin distancias, como si no
hubieran pasado treinta años.
-¿Eres Asbag? -le preguntó al mozárabe-. ¿Eres tú en
persona? ¿Estás vivo?
- Sí, ya ves, Almanzor; Dios ha cuidado de mí.
- ¡Ah, ja, ja, ja...! -rió él entusiasmado-. ¡Es increible! ¡Quién
lo diría, quién podría jurarlo!
Regresó junto a los otros militares y les despidió. Después
condujo al obispo hasta los divanes y lo invitó a que se
sentara. Le ofreció vino. Él también se llenó la copa.
- Me alegro, me alegro sinceramente de verte -dijo Almanzor-
Cuando me dijeron que habías regresado no podía
creérmelo.
- ¿Quién te lo dijo? -preguntó Asbag.
- ¿Quién iba a ser? Subh. Le faltó tiempo para venir a mi
palacio para intentar aterrorizarme con una sarta de
supercherías de las suyas: que Dios te había mandado, que
mi hora estaba cerca... ¡Qué se yo cuántas otras tonterías!
Creí que era otra de sus invenciones para fastidiarme; pero
luego supe que un anciano obispo había sido hecho
prisionero en el campamento por instigar a los cristianos...
¡Qué atrevido eres! Si no llego a enterarme de que te habían
apresado, a estas horas... ¡Dios sabe qué te habría pasado!
Asbag no salía de su asombro. Se había imaginado a
Almanzor como una bestia cruel y sanguinaria; distante,
encerrado en su mundo de poder y ambición. Y tenía frente a
sí a Almanzor, algo más viejo, más grueso y con la barba
encanecida, pero con la misma mirada despierta del joven
que conoció entonces.
Durante un buen rato desapareció el abismo del tiempo que
se abría entre ellos. Hablaron. El mozárabe le contó sus
peripecias, y Almanzor las escuchó atentamente. Después
hubo silencio. Entonces el abismo apareció: no quedaba
más remedio que hablar del pasado; el tema estaba en el
ambiente. El obispo fue directamente a lo que le interesaba y
le preguntó al ministro por las comunidades de cristianos,
por las persecuciones que habían sufrido hacía diez años.
Almanzor puso cara de circunstancias. Reflexionó por un
momento. Luego, en tono de fastidio, dijo:
- ¿Crees que fui yo quien echó a esos cristianos? ¿Crees
que me molestaban? ¿Piensas que yo me ocupé de quitarlos
de en medio porque los consideraba peligrosos? Te
equivocas. Las cosas son mucho más complicadas. Fue el
propio pueblo de Córdoba el que empezó a perseguirlos. Las
cosas cambian; la gente cambia, de la noche a la mañana...
¿Sabes cuántos líderes religiosos hay en Córdoba? ¡Cientos!
Líderes que no son como los de antes; no, ahora son cada
vez más fanáticos. ¿Y crees que tus cristianos eran como
los de antes? ¡Te equivocas! Nada era ya como antes.
Venían predicadores del norte a enardecerles; surgieron
conflictos, rebeliones... Llegaban constantemente noticias de
incursiones en las fronteras.
Los reyes, los condes y los obispos de los reinos cristianos
querían a toda costa la guerra. La querían y la tuvieron.
¿Íbamos a quedarnos los musulmanes de brazos cruzados?
Si no me hubiese movido, ¿qué habría pasado? ¿Les
íbamos a dejar que bajaran cada día un poco más hasta
meterse aquí, en nuestras barbas?
Asbag escuchaba en silencio los razonamientos de
Almanzor, intentando comprender; pero eran tantos los
interrogantes que se amontonaban en su mente que no era
capaz de ver un sentido claro a todo aquello. Decidió
entonces preguntarle acerca de Subh y del califa Hixem. Al
fin y al cabo, fue él quien introdujo al joven administrador en
la intimidad de los alcázares. ¿No tenía derecho a querer
saber por qué había relegado al hijo de Alhakan? Se lo
preguntó sin rodeos. Almanzor se irguió, enrojeció de cólera
y respondió también sin rodeos.
- ¿Sabes quién habría gobernado una vez muerto Alhakan si
yo no hubiera intervenido? Yo te lo diré: los eunucos
Chawdar y al-Nizami. Y cuando ellos hubieran muerto de
viejos, después de haber manejado a Hixem a sus anchas,
otros eunucos de palacio habrían tomado el relevo.
Asbag tuvo que guardar silencio. No podía opinar acerca de
nada de eso, puesto que no había estado allí. Almanzor le
miraba con ojos fieros, fuera de sí, apurando una y otra copa
de vino. Había perdido la serenidad del principio.
El obispo se dio cuenta entonces de que era un hombre
acosado por sus circunstancias pasadas; tal vez con
remordimientos, y con necesidad de justificarse a cada
momento.
- Ya sé lo que se dice por ahí de mí -prosiguió el ministro-.
Es muy fácil hablar... Pero... ¿quién ha llevado este reino
más alto que yo? ¡Dímelo! ¿Alhakan?, con su fama de santo
y bondadoso... Yo te diré lo que dejó Alhakan: una
administración envejecida, descuidada y en manos de
corruptos eunucos eslavos; un ejército que empezaba a
campar a su aire; unas fronteras desasistidas y a merced de
los cristianos. ¡Ah, no! ¡Yo no iba a consentir eso! No puedes
imaginar el esfuerzo que he tenido que hacer para poner
todo en orden. Gobernar es como mudarse a una casa de la
que acaban de salir sus antiguos inquilinos. ¿Qué hacen los
inquilinos cuando se marchan? ¡Lo dejan todo hecho una
pocilga!
- Nadie te pidió que lo hicieras -repuso Asbag-. No eres el
hijo de un califa... Tú solo decidiste elevarte a la categoría de
un rey...
- ¡Él lo consintió! -replicó Almanzor señalando al cielo con el
dedo.
- ¿Te refieres al Todopoderoso?
- Sí, a Él. Lo que Dios quiere sucede; lo que Dios no quiere
no sucede.
- Dios deja libres a los hombres -sentenció el obispo-, para
que ellos se salven o se condenen según sus obras. Nada
está escrito en las estrellas.
- Entonces, si hago mal, que Él me detenga. Y si no, ya me
juzgará Él... ¿A qué has venido tú? ¿A juzgarme? ¿Te crees
con derecho?
- Sólo quería decirte que Alhakan soñaba con formar a un
príncipe justo, sabio y bondadoso, que lo sucediera como
imán, legislador y profeta; un Comendador de los Creyentes
capaz de comprender a sus súbditos y hacerlos prosperar en
paz. Tú tuviste a ese príncipe en tus manos, cuando sólo era
un niño. Se te dio la oportunidad de cuidarlo, educarlo y
poner el cetro en su mano. Pero te apropiaste de su
herencia. Cuando los hombres tienen que justificarse por
detentar lo que no les pertenece, inventan guerras y
violencias. ¿Esas guerras han venido solas o las has
buscado tú?
Abuamir se puso en pié. La rabia contenida estaba grabada
en su rostro. Apuró el último sorbo.
- No tengo por qué seguir escuchándote -dijo-. Eso que has
dicho es lo que tú piensas. Pero hay mucha gente en mi
reino que me ama de veras. Ahora, por favor, márchate y no
regreses a mi presencia. Subh tenía razón; has venido a
perturbar mi espíritu...
Asbag se puso también en pie; Almanzor le sacaba una
cabeza y le miraba con dureza desde arriba.
- Antes de que me marche, dime una cosa -le pidió el
obispo-; ¿es verdad que piensas arrasar el templo del
apóstol Santiago de Compostela?
- Sí, lo es.
- ¿Por qué quieres hacerlo? ¿Qué ganas con ello? Los reyes
del norte te rinden tributo, luchan por ti, son tus vasallos...
¿Qué ganas infligiendo más dolor?
- No te esfuerces -dijo con rotundidad Almanzor-; ya está
decidido. Tengo mis informaciones. Cuando se gobierna un
reino no se puede ser iluso. Sé perfectamente que aquel
lugar es el centro espiritual de los cristianos. Si lo dejo en
pie, un día partiría de allí una fuerza incontenible que
terminaría con nosotros. ¿No es allí adonde vosotros
peregrináis para recibir la fuerza de lo alto? De La Meca
partieron un día mis antepasados y se hicieron con estas
tierras... ¡Nadie vendrá de otro lugar a echar a mis hijos!
- Eso que dices es absurdo -replicó el obispo-. Nadie puede
conocer el futuro. Si Dios quiere que ese sepulcro esté allí no
es para que los hombres hagan un día proyectos de guerras
en su templo. Dios quiere que los hombres se unan.
- Ve allí y dile eso a tus hemanos obispos del norte, a los
astures y a los francos, que ya levantan estandartes con los
signos de Santiago para llamar a la guerra a los cristianos.
- ¡Los templos son sólo piedras levantadas unas sobre otras!
-Le dijo Asbag-. ¿Crees que destruyéndolos podrías acabar
con la obra de Dios?
- ¿Sí?, pues veremos si Dios quiere que esa obra siga en pie
-respondió Almansur con ironía-. Lo que Dios no quiere no
sucede. ¡Que Él me detenga! Y, ahora, márchate, por favor...
Daré órdenes de que pongan en libertad a tu compañero y
de que te den cuanto necesites para que puedas emprender
tu viaje hacia tierras de cristianos. ¡Te prohibo que sigas en
Córdoba un solo día más! Si me desobedecéis, la próxima
vez no seré tan condescendiente con vosotros.
- Sólo contéstame a una pregunta más -le pidió el mozárabe.
- Bien, rápido, ¿de qué se trata?
- ¿Qué harás con el sepulcro del apóstol?
- Abrirlo... Y ordenar que arrojen los huesos al mar. Si como
dicen, vinieron navegando, que regresen al lugar de donde
salieron...